Desnudo Mis Pensamientos XXIII
Suspiros de amor han recogido,
en las orillas de un mar donde todo era lágrimas,
laberintos de añoranzas compartidos,
éter de nostalgias empeñadas,
huracanes sombríos en caminos recorridos.
Suspiros de aliento han despertado,
en la caricia de unas manos,
un corazón desesperado
vuelve a latir con la esperanza,
que la noche de estrellas que vuelva,
los dolores del alma no traiga.
(Mariangeles Ibernón)
Un
suspiro por cada caricia.
Son uno en el otro.
Así la caricia es suspiro.
Así el
suspiro es caricia.
Mientras los vivas unidos,
nada ha de temer tus noches.
Mas allá de todo el porvenir.
(Antoni Barnils)
Mi rostro un reflejo de lluvia de abril.
De piel terciopelo.
Señales de anhelos.
Resquicias en si.
Buscando entre gritos,
hallé mi camino,
susurros de paz
envueltos en mar.
Subí hasta el cielo,
y entre suspiros,
deseos y ansias,
en humilde silencio,
quise regresar.
Ya no me entretengo,
en contar las nubes,
pues las tengo dentro
de un jardín que tuve,
fruto de mis ganas
por volverte a ver...
fruto del amor
que en ti guardé.
(Mariangeles Ibernón)
Aprendí a mirar la luz sin miedo.
Descubrí que muchas veces era reflejo,
en un sin fin de distintos espejos.
Otras era la autenticidad del tiempo.
Llegué a tu casa atraído por un destello.
Atravesé nubes y nieblas aprendiendo,
es el paso dado con todo tu esfuerzo,
para ser luz sin temor al destierro.
(Antoni Barnils)
Entre amores perpetuos,
que nunca dejaron la suave caricia
de un Dios en sus manos...
Amores de siempre que junto a la orilla de un mar,
su cuerpo entregaron.
Eternos en tiempo.
Volar entre cielos con nubes de frágil color,
ternura ante el sol.
Frágil aliento en momentos que tan suyos prometieron
ni llorar en sentimientos.
Porque vida es suya,
un destierro entre almendros,
que de flores he aprendido,
con fineza, con ternura...día a día.
Iniciando su camino por las llamas de un destino.
(Mariangeles Ibernón)
Veo el amor eterno insaciable, veloz.
Pasa y cruza inagotable dejando huellas,
sobre la arena junto a las olas,
a su paso entre olivos recién cosechados,
en campos de almendros en prematura flor.
Se presenta el amor rejuvenecido en el amar,
maduro junto a centenarios olivos,
lleno de vida acariciando almendros.
No existe destierro para el enamorado,
Sólo la fe en una tierra prometida y deseada.
(Antoni Barnils)
Efímero en un tiempo y tangible a la vez.
Esperanzas y deseos del amor que se fue.
Ya no encuentro en mis pupilas, lágrimas por qué llorar.
Ni en mi piel ansias de lluvia que te pueda regalar.
Ahora dime tu entre el silencio, si algún día encontrarás,
lo anhelado por justicia...
por amor
o lo encontrado nada mas.
(Maringeles Ibernón)
La quietud,
el silencio absoluto,
una sola lágrima...nada más.
Oscuridad.
Tú y tu lágrima.
La escucho mientras brota,
pétalos abriéndose en flor.
Atento sigo su voz,
se desliza por tu mejilla,
sin prisa.
Ella...tú.
Quiere ser tangible en el amor
perdura en el tiempo,
en otra mejilla,
y en el amor también.
(Antoni Barnils)
El sabor de un sueño tiene una mezcla especial.
El olor de la ilusión entre gardenias y esencias que alegran el corazón.
Vive pleno en variedades, sueña en mezcla de sabor.
El tacto de la felicidad, hoy lo puedo explicar...
Mezcla de olor azahar, sueños de amor esperando,
un futuro frente al mar.
Sabores compartidos que a colores siempre van.
El todo por el todo, el siempre sin más.
Tu mano y mi mano...no van a soltar.
Un largo paseo que tanto aguardó, con luz de caricias pintadas de azul.
Mi vida. Mi corazón.
Son ahora ya testigos de los tiempos que sin luz,
recogían testimonios para unirlos junto al sol.
De colores era el juego y en colores se quedó...
Ahora ya mi cuerpo exclama al andar por un camino,
va difuminando los sentidos,
difuminando con fuerza,
difuminando en valor!!
(Mariangeles Ibernón)
Despiertas pronto, sentirte sola al anochecer,
y no estás sola te acompaña, el atardecer
de tus horas al lado de quien amaste ayer.
Buscar días largos y acortar así las noches,
sentir el calor de una llama, frágil, que nace,
con el miedo de no saber, por qué crece.
Sentir el calor de quien aún está ausente.
de quién, sin permiso, entró para quedarse,
mirando tus ojos en silencio y amarte.
El cuerpo madura y el corazón renace,
no pierdas tiempo en recoger tu equipaje,
solo necesitas desear un nuevo viaje.
(Antoni Barnils)
Voy caminando entre melodías,
que han despertado al amanecer,
no es lluvia cansada que viste aquel día,
ni piedras lanzadas contra la pared.
Son emociones intensas en vidas,
vidas que son resultado de mi madurez,
que pasan de largo dejando un pasado...
y buscan la llama para un dia volver.
(Mariangeles Ibernón)
Soy el resultado de mis pasos,
de mis sueños y mis logros,
solo a mi paso cuentas.
De nada he de arrepentirme
así he llegado a mi madurez.
Por encima se esta, mi vida,
yo pondré nuevas metas
que me hagan sentir.
La lluvia, el frío...
y el calor sobre mi piel.
Así en lo bueno y en lo malo
yo aprenda a querer.
¿Quieres acompañar mis pasos?
(Antoni Barnils)
Manos que esperan la caricia que aún no llegó...
con sus dedos dibuja entre tintas de un amor.
Ese amor que en sueños vino a robarle el corazón,
a sentirla plena en llamas, en sus redes de pasión.
Y buscando entre sus tintas, las de más puro color,
halló intensos matices que tan dulces llegaron a su vida,
dejándola sin un borrón...
Entre intensos y profundos, con el más tierno quedó,
y ahora vive en sueños
pero en sueños de color.
(Mariangeles Ibernón)
Despierta entre caricias,
sentimientos son,
aquellos que otros días
quedaron dormidos.
Hoy laten en pura entrega
recuperan la razón.
Unidas las manos,
Sellado el amor.
(Antoni Baarnils)
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